¿Has dicho que sí cuando en realidad querías decir no?


“Tu historia de vida se construye en base a los sí y los no que dices a los demás”.


Esta frase que escuché a Sarri Gilman, autora del libro, “Transforma tus límites” me quedó dando vueltas toda la semana. ¡La encontré tan cierta!


En muchos casos, la causa de gran parte de mis dolores y del de las mujeres con las que trabajo tiene que ver con la dificultad de decir que no y definir límites claros ante las peticiones de los demás.


Investigaciones reflejan que gran parte de los problemas que las mujeres estamos teniendo al momento de liderar a nuestros equipos o familias, se relacionan directamente con la dificultad para fijar límites que protejan lo que es realmente importante para nosotras.


¿Te ha pasado decir Sí cuando en realidad lo que querías era decir No?”.


“¿Podrías quedarte un rato más en la oficina a ayudarme con este informe?” (viernes, 18:00 de la tarde)” o “¿Te puedo llamar ahora para contarte lo que me pasó?” (justo antes de entrar a tu clase de box) o “¿Puedes hacerme ese favor ahora?” (estando metida en tu cama lista para leer ese libro que tanto has postergado). En fin, ejemplos hay miles. Tantos, como mujeres en el planeta.


Si queremos construir vidas que nos inspiren y apasionen, debemos ser capaces de establecer límites que resguarden aquello que es realmente importante para nosotras. Y ser rigurosas en mantenerlos.


Pero esto no es fácil.


Hemos sido culturalmente programadas para poner nuestras necesidades al final. Dices si porque sientes que esa es tu misión en la vida. Dices sí porque no quieres que “alguien” se enoje contigo. Dices sí porque no quieres parecer ruda o agresiva.


Y te olvidas que ese Sí para los demás, es un No que te estás diciendo a ti misma. Ese “Sí” a esa amiga que te llama implica un “No” a tus ganas de liberar tensiones en tu clase de box. Ese “ Sí” a responder el correo del Jefe a las 20:00 implica un “No” a pasar un tiempo disfrutando tranquila con tus hijos. Ese “Sí” a un pedido de un cliente que escapa a lo acordado implica un “No” a darte un tiempo de relajo leyendo tu novela preferida.


Cuando dejamos que otros pasen sobre nuestros límites, acumulamos resentimiento. Y nos ponemos en la posición de víctimas. Culpamos al Jefe por llamarnos fuera de horario, al cliente por ser patudo, a tus hijos por no dejarte espacios para relajarte. Pero la cruda realidad es otra.


La verdad es que no somos víctimas de nadie ni nada. Porque somos nosotras las que no estamos definiendo ni protegiendo nuestros límites. Nadie va a respetar tus límites si no lo haces tú primero.


Aprendamos a conocer nuestros límites. Definamos qué es importante para nosotras, qué es lo que valoramos. Y luego establezcamos sólidos límites en torno a eso.

¡¡Y resguardémoslos con fuerza!!


Porque tú le enseñas a los otros como tratarte.


Enséñales entonces a respetar lo que para ti es valioso e importante.


Con mucho cariño,


Mary

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© 2018 Mary Valdés Psicóloga & Coach

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