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© 2018 Mary Valdés Psicóloga & Coach

August 11, 2017

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¿De qué hablamos cuando hablamos de Coaching?

May 15, 2017

 

 

“Mary, me gustaría que fueras mi Coach, pero no sé muy bien qué es esto del coaching…”.

 

Esta frase de una de mis actuales clientas (o coachee como se le llama formalmente a la persona que decide hacerse un coaching), me decidió a escribir una columna para explicar un poco qué es y qué no es lo que hago.

 

Si bien el coaching es una disciplina ya instalada en Chile y que sigue en crecimiento, veo que hay también mucha confusión. ¿Es un tipo de terapia? ¿Mi coach me dirá exactamente lo que tengo que hacer y cómo hacerlo? ¿Me motivará para conseguir mis metas? ¿Son talleres en que todos bailamos y nos tomamos de las manos?

 

Ninguna de las anteriores.

 

Si me arriesgo a resumirlo en un párrafo, diría que el objetivo del coaching es guiar y acompañar a los coachee´s para que alcancen sus objetivos desarrollando más y mejores habilidades y recursos personales. Porque para lograr resultados diferentes, debemos potenciar aspectos que hasta ese momento no hemos potenciado (si nos mantenemos igual, seguiremos obteniendo los mismos resultados que  no nos tienen contentos). El foco es la transformación de las personas para obtener resultados diferentes y alineados con sus expectativas y valores.

 

Como coach, yo soy quien guía y facilita el proceso, para que TÚ logres tus metas.

 

Se diferencia de la terapia en que no se enfoca en la historia personal sino que en el proceso de desarrollar nuevas habilidades y visiones de mundo que permitan lograr nuevos y mejores resultados. Y al lograr esos mejores resultados, se genera el aprendizaje y la motivación necesarios para que la persona siga avanzando con los nuevos desafíos que le plantee la vida.

 

 

¿Dónde y cómo surge el Coaching?

 

Muchos son los que se han querido adjudicar el lugar de “los padres del coaching”, pero la verdad es que es una disciplina antigua cuyos inicios podrían remitirse a Sócrates en el V a.C. y que ha ido desarrollándose a partir de múltiples y variadas influencias extraídas de la filosofía, las neurociencias, la psicología, la biología del conocimiento, el deporte  y un largo etcétera.

 

En este desarrollo, han aparecido diferentes modelos de coaching (integrativo, ontológico, PNL, sistémico) y varios tipos de coaching (el ejecutivo, de vida, de parejas, deportivo, entre otros) que hacen que el mercado hoy esté saturado de opciones.

 

Por todo esto, no me extraña que cuando escuchas la palabra “coaching” aparezcan más dudas que certezas. ¿Es onto… qué? ¿PNL sería proceso… qué significa la N y L? ¿Necesitaré un coaching de negocios, de vida, de desarrollo personal? Uf… qué alguien me dé una mano ¿no?

 

Para ayudarte a aclarar un poco este enredo, te cuento que independiente del modelo o el tipo de coaching que elijas, éste se basa en la premisa de que las personas tenemos un potencial ilimitado de aprendizaje. De hecho, las últimas investigaciones en las neurociencias demuestran que podemos genera nuevas conexiones neuronales hasta el último día de nuestras vidas si sabemos cómo hacerlo (a esta capacidad de nuestras neuronas se le llama neuroplasticidad).

 

En el coaching, lo más importante es que la persona sea el protagonista y el experto, de manera que sea ella quien encuentre las respuestas y genere el aprendizaje necesario para lograr sus objetivos presentes y futuros.

 

Por lo tanto, lo que más hacemos los coaches en nuestro trabajo es preguntar. Sí, tal y como lo hacen los niños. En nuestra formación aprendemos a hacer “preguntas poderosas”, que ayudan al coachee a explorar sus propias creencias, valores, fortalezas y limitaciones para encontrar las respuestas. Sus respuestas.

 

Gracias a esta exploración, el coachee es capaz de tomar decisiones específicas y comprometerse en su proceso de cambio y de aprendizaje. Con la guía del coach, la persona comienza a avanzar en una determinada dirección, desplegando todo su potencial, hasta conseguir los resultados esperados (o incluso más!).

 

Para mí, lo más importante es que cada mujer con la que trabaje se haga cada día más experta en ella misma y en su propia experiencia. Como decía Tim Gallwey (quien influenció fuertemente la escuela norteamericana de coaching, pero que paradójicamente no se considera a sí mismo un coach :P ): “el verdadero juego se realiza en nuestra mente y es allí donde se gana o se pierde el partido, incluso antes de que este comience, por lo que el trabajo mental del jugador es vital para alcanzar los resultados que se desean”.

 

Características del coaching:

  • La relación entre coach y coachee/cliente, es una relación de simetría. El coach es el experto en la técnica y el coachee es el experto en sí mismo.

  • Trabaja con las dimensiones saludables y potenciales de la persona. Es un método preventivo. No es terapia (por lo que cualquier patología detectada durante el proceso debe ser avisada al coachee oportunamente).

  • El foco está en el logro de resultados concretos, para que las personas avancen, alcancen sus desafíos, aumenten su motivación y logren mayores niveles de satisfacción personal y laboral.

  • Promueve que las personas se desarrollen a partir de sus propios recursos y fortalezas, de manera alineada con lo que valoran y creen.

  • Está centrado en la solución y no en el problema. Se orienta a la acción y a la construcción de soluciones a la medida.

 

Que NO hace un coach:

  • No emite juicios

  • No te dice qué hacer y qué no hacer

  • No es terapia

  • No te da consejos

 

Qué SÍ hace un coach:

  • Sí hace preguntas para que la persona encuentre SUS respuestas.

  • Sí proporciona datos, estadísticas e información que pueda ser útil al cliente.

  • Sí facilita el desarrollo de habilidades que permitan al coachee lograr sus metas.

  • Sí puede entregar retroalimentación cuando ésta es un aporte al proceso.

 

Resumen: El coachee es quien se conoce a sí mismo, sabe sus habilidades y tiene las herramientas necesarias para hacer que las cosas ocurran en su vida y en su entorno (y si no las tiene, puede desarrollarlas). El coach ayuda a “desenpolvar” ese conocimiento.

 

 

¿Por qué elegí el camino del coaching?

 

Porque me interpreta muchísimo el trabajar con la prevención y el desarrollo de las personas, especialmente de las mujeres.

 

Porque me motiva profundamente el que los demás puedan destrabar su potencial y encuentren las respuestas que ellos mismo ya tienen en su interior.

 

Porque yo misma he sido “coachee” varias veces y soy testigo diario de los resultados que se pueden lograr con esta disciplina.

 

 

¿Qué resultados busco al trabajar con mis clientas?

 

En mi trabajo con mujeres es esencial el poder generar autonomía y no una relación de dependencia. Guiarla para que recupere el puesto de piloto de su avión y sea ella quien dirija su vida (y no sus creencias, sus “debería”, sus miedos o las demás personas). Mi experiencia personal y los años que llevo trabajando con mujeres, me han demostrado que los límites solo existen en nuestra mente. Debemos identificarlos para poder liberarnos de su “hechizo” y lograr nuestras metas. De esta manera, al sentir que avanzamos, las mujeres adquirimos la motivación que necesitamos para asumir más y nuevos desafíos que nos permitan convertirnos día a día en mejores seres humanos, más conscientes, más libres y más comprometidos con el mundo que nos rodea.

 

 

¿Cómo lo logro?

 

Guiar los proceso de cambio de otras mujeres me implica preocuparme muchísimo por mi propio desarrollo y bienestar, porque desde mi mejor versión es desde donde más puedo ayudar a otros a ayudarse a sí mismos. Para ello medito, estoy constantemente aprendiendo de otros y abriendo mis miradas, miro en mi interior, hago deporte de manera frecuente, tengo un grupo de mujeres maravillosas que me sostienen y con las cuales comparto el camino, voy a cursos, leo, cultivo mis relaciones más cercanas, tomo mucha agua y a veces chocolate ;P. En fin, me ocupo de nutrirme física, mental y emocionalmente.

 

Hago las preguntas que te llevarán a encontrar tus respuestas.

 

Desarrollo ejercicios especialmente diseñados para llevar a cada una de las mujeres con las que trabajo a probar y hacer cosas que disparen su aprendizaje y las lleven día a día a ser cada vez más expertas en sí mismas y lograr los resultados que están buscando.

 

Si te gustaría saber aún más de esta maravillosa disciplina o conocer más detalles de mi trabajo, te invito a que revises mis programas acá:

 

Programas de coaching

 

O me escribas un correo para agendar una sesión de claridad gratuita en el siguiente link: pincha acá.

 

Un gran abrazo,

 

Mary

 

PD: si prefieres, también puedes escribirme a hola@maryvaldes.com

               

 

 

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