La cita que no debes olvidar


¿Te pasa que habitualmente tienes tiempo para las amigas, la familia, los compañeros de trabajo, las fiestas, los eventos, los compromisos sociales,… pero no para ti misma?


Si tu respuesta fue “si”, entonces te invito a que comiences a agendar “citas” periódicas contigo misma, que sean igual de importantes e inamovibles como si hubieses agendado una cita romántica con el hombre de tus sueños.


Muy seguido me topo con mujeres que hacen los mil y un malabares para no tener que “correr” esa cita romántica con el galán de turno, pero que no ponen ni una milésima del mismo esfuerzo cuando la cita en cuestión es con ellas mismas (ojo que lo mismo aplica con citas aún menos glamurosas y románticas como las que hacemos con el dentista o el eléctrico).


Esto no deja de sorprenderme porque si no te entregas tiempo, amor y dedicación a ti misma, es prácticamente imposible que atraigas a alguien que sí esté dispuesto a hacerlo. No podemos exigir a otros, aquello que no somos capaces de darnos a nosotras mismas.


También me he dado cuenta de que a muchas les pasa que, llegado el momento de estar a solas con ellas mismas, no saben qué hacer, se sienten aburridas, les baja pena, ansiedad o se sienten incómodas. Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que lo hicieron (si es que lo hicieron), que ya no saben estar a solas. No saben cómo disfrutar de ese momento para ellas. No saben cómo conversar consigo mismas sin ponerse nerviosas.


Es por eso que he creado para mis clientas una guía con ejercicios muy entretenidos y a la vez poderosos, para que comiencen a soltarse y generar sus propias ideas sobre cómo pasar ese rato a solas con ellas misas y aprender a disfrutarlo.


¡Acá les dejo uno de los ejercicios, que espero les sirva de inspiración para crear muchos otros!



EJERCICIO DE APRECIACIÓN


Esta actividad consiste en encontrar cualquier cosa que tenga algo de valor para ti. Proponte encontrar al menos 21 cosas que pueda apreciar. Idealmente, escríbelas.


Algunas opciones:


A.- Puedes sentarte en tu pieza y observar lo que te rodea.

Ejemplo: “Me gusta esta cama, disfruto este silencio, me gusta como ladra aquel perro, la temperatura es perfecta, ese libro es genial, la música de XX es buenísima, este es mi pantalón preferido, disfruto este ejercicio...”


B.- Puedes apreciar a una persona en su presencia o su ausencia.

Ejemplo: “Me gusta tu sonrisa, aprecio cómo te vistes, valoro mucho lo que me dijiste aquella vez, eres honesta, simpática y linda, aprecio que buscas siempre la justicia, tu mirada es transparente, vistes muy alegre, siento tu energía constructiva, siempre andas buscando algo mejor...”


C. Escribe una lista de las cosas que aprecias de ti misma.

Ejemplo: “Soy honesta, soy responsable, me gusta mi pelo, soy capaz de amar, soy buena en las matemáticas, sé ahorrar por poco que sea, conduzco bien, cuido las plantas con cariño, acepto mis debilidades, disfruto la compañía de xx amigos, lavo los platos muy bien...”


Puedes inventar muchos otros ejercicios de apreciación si te lo propones.


Recuerda que lo importante es darte un espacio para reconectar contigo misma, con el silencio, con tus sueños, tus miedos, tu esencia, tu belleza.


Te invito a probarlo!

Un abrazo



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© 2018 Mary Valdés Psicóloga & Coach

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